¿Sabes que existen diferentes tipos de mordidas que determinan tu salud bucal? Una mordida correcta, conocida en odontología como oclusión clase I, ocurre cuando los dientes superiores cubren entre un 10 y 30% de los dientes inferiores al cerrar la boca.
Sin embargo, no todas las personas tienen esta alineación perfecta. De hecho, la clasificación de los tipos de mordidas se divide en tres categorías principales: clase I, II y III, cada una con características específicas. Cuando existe una alteración en esta posición, hablamos de maloclusión dental, que puede provocar problemas de masticación, digestión, dolor en la articulación de la mandíbula y trastornos del sueño.
¿Por qué es importante tener una buena mordida?
La mordida determina cómo funcionan tus dientes, encías y mandíbula durante actividades tan básicas como masticar, hablar o dormir. Una oclusión saludable permite distribuir las fuerzas al morder de forma uniforme, protegiendo así el esmalte dental del desgaste prematuro. Por otro lado, cuando existe maloclusión, algunos dientes soportan más presión que otros, lo que genera fracturas, fisuras en el esmalte y recesiones gingivales.
La masticación deficiente causada por los diferentes tipos de mordidas dentales afecta la digestión. Si no trituras bien los alimentos, obligas al estómago a trabajar de forma excesiva, derivando en digestiones pesadas y problemas de absorción de nutrientes. Además, la alineación incorrecta dificulta la higiene oral, provocando acumulación de placa bacteriana en zonas interdentales y aumentando el riesgo de caries y enfermedad periodontal.
Los trastornos de la articulación temporomandibular (TTM) representan otra consecuencia directa. Una mordida desequilibrada genera tensión en la articulación temporomandibular (ATM), manifestándose en ruidos articulares, limitación de movimientos, dolores de cabeza y molestias en cuello y espalda.
Asimismo, ciertos tipos de mordida interfieren con la pronunciación de sonidos específicos y pueden asociarse con problemas respiratorios como ronquidos y apnea del sueño. En consecuencia, corregir la maloclusión va más allá de mejorar la estética facial: recupera la función masticatoria y previene complicaciones que afectan tu bienestar general.
Clasificación de los tipos de mordida
El sistema de clasificación de Angle agrupa las diferentes alineaciones de la mordida en tres categorías basadas en la posición de los primeros molares y cómo encajan los superiores con los inferiores.
Tipo de mordida clase 1: mordida normal
La clase I representa una relación normal entre los dientes, el maxilar y la mandíbula. En esta oclusión, los molares están bien posicionados, proporcionando un perfil balanceado. Sin embargo, aunque la estructura sea normal, pueden presentarse problemas de alineación individual como apiñamiento dental, rotaciones o espacios interdentales.
Tipo de mordida clase 2: sobremordida
En la clase II, la arcada inferior se encuentra situada más atrás que la superior. El maxilar superior se proyecta hacia adelante junto con los incisivos, dando al rostro un aspecto convexo con el mentón disminuido. Esta maloclusión puede deberse a un crecimiento insuficiente de la mandíbula o un desarrollo excesivo del maxilar superior.
Tipo de mordida clase 3: submordida
La clase III ocurre cuando los molares inferiores están muy hacia adelante y no encajan en sus correspondientes partes superiores. El prognatismo representa el tipo de maloclusión menos frecuente, con cifras inferiores al 5% de la población según el origen y la raza. El perfil tiene una apariencia cóncava con el mentón prominente.
¿Cómo es una mordida correcta?
Una mordida correcta, denominada oclusión perfecta en odontología, presenta características específicas que determinan su funcionalidad. Los dientes superiores se superponen sobre los inferiores entre un 12,5% y un 28,9%, cubriendo aproximadamente un tercio de las piezas dentales de abajo. La parte interna de los dientes delanteros superiores toca la parte exterior de los inferiores al cerrar la boca.
La posición de los caninos actúa como guía para el resto de la dentadura. Específicamente, los caninos inferiores se sitúan entre 3 y 4mm por delante de los superiores, señal inequívoca de que el encaje dental funciona adecuadamente. Asimismo, las cúspides de los molares superiores encajan perfectamente en los surcos de los molares inferiores, sin dejar espacios libres entre ellos.
Todas las piezas dentales deben estar rectas y alineadas, sin apiñamiento ni espacios que impidan el contacto entre dientes vecinos. Las líneas medias de ambas arcadas coinciden, centrando la sonrisa en el rostro. Además, la mandíbula se mueve con libertad absoluta, sin ruidos articulares ni bloqueos durante la masticación.
Esta alineación permite distribuir las fuerzas masticatorias de forma uniforme, previniendo desgastes irregulares y eliminando tensión en los músculos faciales y la articulación temporomandibular.
Tipos de maloclusiones comunes
Más allá de la clasificación de Angle, existen maloclusiones específicas que afectan la función y estética dental.
Mordida abierta
La mordida abierta se caracteriza por la ausencia de contacto entre los dientes anteriores o posteriores de ambas arcadas al cerrar la boca. Generalmente, el único contacto ocurre en los molares. Esta condición dificulta funciones básicas como masticar y pronunciar ciertos sonidos, además de causar problemas digestivos por no procesar bien los alimentos.
Mordida cruzada
Ocurre cuando los dientes superiores muerden por dentro de los inferiores en uno o varios segmentos de la arcada. Los tipos de mordida cruzada pueden ser anterior (afectando incisivos), posterior (molares y premolares), unilateral o bilateral. Es una de las maloclusiones más frecuentes y requiere tratamiento temprano en niños.
Apiñamiento dental
Se produce por falta de espacio en los maxilares para albergar todos los dientes. Los dientes aparecen montados o amontonados, dificultando la higiene oral y aumentando el riesgo de caries, gingivitis y periodontitis.
Maloclusión de borde a borde
Los bordes incisales de los incisivos superiores e inferiores contactan directamente al cerrar la boca, en lugar de que los superiores sobresalgan ligeramente. Causa desgaste dental progresivo, fracturas, sensibilidad y dolor en la articulación temporomandibular.
Resalte
Los incisivos superiores deben sobresalir hasta un máximo de 2,5 mm respecto a los inferiores. Un resalte aumentado se relaciona con mayor riesgo de fracturas accidentales de los incisivos superiores.
¿Buscas dónde corregir los diferentes tipos de mordidas dentales?
El ortodoncista representa el especialista indicado para diagnosticar y corregir los diferentes tipos de mordidas dentales. En algunos casos, cuando hay discrepancias esqueléticas severas o se requiere reposicionar los huesos maxilares, interviene también el cirujano maxilofacial.
La edad determina el enfoque terapéutico. Entre los seis y once años, la ortodoncia interceptiva aprovecha la fase de crecimiento para guiar el desarrollo de los maxilares mediante disyuntores, expansores palatinos y aparatos funcionales. Actuar en esta ventana de crecimiento evita tratamientos invasivos posteriores y corrige precozmente mordidas cruzadas, clase II por retrusión mandibular o clase III por maxilar hipoplásico.
Para adolescentes y adultos que completaron su desarrollo bucodental, los brackets tradicionales o la ortodoncia invisible con alineadores transparentes permiten alinear las piezas dentales. Sin embargo, cuando existe una maloclusión de origen esquelético en adultos, se combina ortodoncia con cirugía ortognática para reposicionar uno o ambos huesos maxilares.
Un plan integral suele incluir diagnóstico digital, ortodoncia personalizada y, en casos específicos, terapia de la articulación temporomandibular o férulas de descarga ante bruxismo. Tratar la maloclusión a tiempo reduce el riesgo de desgaste dental, dolor mandibular y complicaciones periodontales.
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